El Partido Popular de Lanzarote mantiene su firme intención de impulsar hasta el final la reposición de la cruz de la Plaza de Las Palmas, con el objetivo de devolver a este espacio público del centro de la ciudad un símbolo religioso universal que, con el paso del tiempo, se ha convertido también en un elemento más del patrimonio histórico y cultural de la capital.
Para los populares, y para una amplia mayoría de la ciudadanía de la isla, la cruz “no es un símbolo falangista ni del franquismo, sino una representación de raíces cristianas profundamente arraigadas en la sociedad lanzaroteña”, por lo que, tras las obras de remodelación de la plaza, “debe volver a su lugar”.
Advierten, además, que de no ser así “se estaría cometiendo un nuevo atentado contra el patrimonio histórico de la ciudad, algo en lo que el Partido Popular asegura que no va a participar”.
El PP subraya que la cruz no solo posee un valor patrimonial, sino también emocional, al formar parte de la cultura e identidad colectiva de Arrecife, más allá del significado original que se otorgó al monumento.
En este sentido, el Partido Popular defiende que la Ley de Memoria Democrática permite la resignificación o reinterpretación de este tipo de conjuntos arquitectónicos para evitar su desaparición, si bien esta posibilidad apenas ha sido considerada en el informe técnico externo encargado por el Cabildo de Lanzarote.

